Paradigma en resistencia. Arte textil yoreme

20 de septiembre de 2021
Salas: Grana, Añil, Coyuchi
Museo Textil de Oaxaca
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Junto con los yoeme o yaquis, los yoreme son los únicos sobrevivientes actuales de los antiguos pueblos cahitas, que habitaban la franja costera de los actuales Sinaloa y sur de Sonora. Desde el siglo XVII, en su territorio se establecieron misioneros jesuitas, que introdujeron el catolicismo y modificaron las formas de organización y subsistencia, bajo el sistema de los pueblos de misión.

El rebozo: don de la Llorona

Prototipo vistoso entre los tejidos mexicanos para uso femenino, la prenda que exponemos aquí se nombraba antiguamente “paño de rebozo”. Pasó a las lenguas indígenas como payun (chatino de Tataltepec), ba’ai (zapoteco de Quiaviní), püy (huave de San Mateo del Mar) y otras formas derivadas del español “paño”. Ese tránsito lingüístico es significativo por sí mismo, en tanto que sugiere que los pueblos mesoamericanos no lo reconocían como un formato propio. Debatidas desde hace décadas, las raíces del rebozo trazan un origen híbrido, donde un modelo externo se amalgamó con el telar de cintura, según creemos. Más que el sarape masculino, el paño labrado y sus rapacejos (los flecos adornados con labores anudadas, trenzadas o entorchadas) nos remiten al siglo XVIII, cuando México era crisol de culturas y encrucijada del comercio mundial. Se ha querido ver en el rebozo reflejos de la Nao de China y los tejidos orientales, pero investigaciones recientes apuntan a un vínculo fuerte con las tradiciones islámicas, tanto en su técnica como en su diseño.