Esmeralda, agua, azur :La alquimia del añil en Santiago Niltepec

07 de marzo 2020
Sala: Refectorio
Centro Cultural San Pablo
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Octaviano Pérez nos recibió con una sonrisa y una mirada curiosa bajo su sombrero de palma. Había sido un largo camino para llegar a Niltepec, en el distrito de Juchitán, con el fin de conocer a algunas de las pocas personas en Oaxaca que se dedican al cultivo del añil. Tras un proceso arduo y metódico, este tinte vegetal también conocido como jiquilite, se transforma en rocas azules, con las que es posible teñir de un sinnúmero de tonos de azul. Un grupo de amigos nos reunimos con Octaviano y su familia, doña Arcelia y José Ángel, para conocer los secretos de la planta que nos regala tanto el color del cielo a medianoche como el del horizonte límpido y claro.

Ropa de luces: espejillos y lentejuela bordada

14 de marzo 2020
Sala: Ixtle
Museo Textil de Oaxaca
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“Traje de luces” se nombran las galas de los toreros, el atavío que visten ante el público en una corrida. Compuesto de “taleguilla” (un pantalón ceñido), chaleco, chaquetilla y “capote de paseo” (una capa corta), además de las medias, la montera (sombrero redondo) y las prendas interiores, se llama “traje de luces” porque está cubierto de bordados de canutillo (hilo metálico) y lentejuelas de oro, en el caso del matador, y de plata o azabache, en el caso de los peones que le asisten en la corrida. Unos y otros reflejan la luz con mil destellos. Semejante traje nos parece hoy día pintoresco y decididamente anacrónico, modelado como está en la moda española de finales del siglo XVIII, al estilo de los “majos” (jóvenes madrileños) que pintó Francisco de Goya… sin hablar del anacronismo moral, frente a la oposición creciente a la fiesta brava por el sufrimiento que infringe a los animales.

Recreaciones urbanas – Paloma Torres

18 de enero 2020
Sala: Caracol
Museo Textil de Oaxaca
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Diversos artistas han trabajado con el paisaje urbano enfocándose en la escultura pública, murales y diseño arquitectónico. La obra de Paloma Torres es singular, dado que está basada en el trazo de las ciudades como un tejido social con visión urbana que provoca emociones y reflexiones sobre el entorno que nos rodea. La artista señala que el panorama de quienes viven en la metrópolis se reduce a un primer plano, perdiendo el horizonte de las montañas, la perspectiva y la secuencia de planos en nuestra educación visual, limitándola al cemento y el asfalto.

Escribir con una aguja: la palabra en el textil

11 de enero 2020
Salas: Grana, Añil, Coyuchi
Museo Textil de Oaxaca
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Tlazoyaltepec es la comunidad mixteca más cercana a esta ciudad. Antiguamente su agricultura de subsistencia se complementaba con la producción de carbón de encino para las cocinas urbanas. En las últimas décadas, muchas familias de Tlazoyaltepec han dejado a un lado el hacha y la milpa, y se han dedicado a la venta de flores en las calles y mercados de Oaxaca. La transición laboral a partir de una economía de autoconsumo, hasta abrirse un nicho comercial específico conforme la ciudad crecía, conllevó la pérdida paulatina de las artes tradicionales de la comunidad, entre las cuales sobresalía el tejido.

El rebozo: don de la Llorona

Prototipo vistoso entre los tejidos mexicanos para uso femenino, la prenda que exponemos aquí se nombraba antiguamente “paño de rebozo”. Pasó a las lenguas indígenas como payun (chatino de Tataltepec), ba’ai (zapoteco de Quiaviní), püy (huave de San Mateo del Mar) y otras formas derivadas del español “paño”. Ese tránsito lingüístico es significativo por sí mismo, en tanto que sugiere que los pueblos mesoamericanos no lo reconocían como un formato propio. Debatidas desde hace décadas, las raíces del rebozo trazan un origen híbrido, donde un modelo externo se amalgamó con el telar de cintura, según creemos. Más que el sarape masculino, el paño labrado y sus rapacejos (los flecos adornados con labores anudadas, trenzadas o entorchadas) nos remiten al siglo XVIII, cuando México era crisol de culturas y encrucijada del comercio mundial. Se ha querido ver en el rebozo reflejos de la Nao de China y los tejidos orientales, pero investigaciones recientes apuntan a un vínculo fuerte con las tradiciones islámicas, tanto en su técnica como en su diseño.